Se culpan los unos a los otros, más evaden su parte de intención en la situación.
Fuera de serie la magna negatividad vivencial de muchos connacionales del Ecuador, mezclándola con su obsesiva ambición ególatra.
¿La causa?.. acostumbrados a lo fácil, deseándolo como único propósito de vida. ¿Perdieron el sentido?.. sin duda alguna.
Se aferran a los placeres de la materia inerte - lo físico -, porque en sus mentes reducidas ignoran que mismo desean o para que existen en este planeta.
El egoísmo que engendra el apego masturbador hacia los placeres viciosos y poderes tentadores sobre el prójimo, aquel que el dinero desmesurado puede comprar, ese mismo causa la desunión en discordia irreparable - casi - de las gentes.
Un territorio privilegiado en recursos climáticos y económicos - exquisitos en excepcionalidad -, en lugar de representar el progreso viviendo en sociedad, es solo una minita de oro de algunos canallas oportunistas que lo dividen en sus haciendas personales, que buscan construir un ídolo de oro que brille frente a ellos, para que refleje sus tristes pero cínicos rostros de frustración vengativa que anhelan convertirse en objetos de atracción con fama y admiración social sensacionalista.
La unión entre gremios, hacendados o grandes empresarios neo liberales - o sino de izquierdócratas pseudo comunistas que meten mano en las arcas desde los puestos rateros de la burocracia - , se da solo cuando conviene si sus intereses se aburren de lo que logran amasar, en muchos casos en forma mal habida, o si se ven frustrados o amenazados.
Incluso cuando la dirigencia política tanto clerical aplican mediadas socialistas o capitalistas que resultan productivas de inmediato para quienes gobiernan en el estado central de coalición con ciertas familias al poder de haciendas lucrativas, pero que son de los más prejuiciosas hacia los demás, refiriendo aquellos que empeñan su lomo y la frente bajo el sol, con cuyas fuerzas o talentos naturales mueven el sistema económico, sean obreros de campo agrícola, fábrica o construcción, sean empleados de alguna institución, o sean mentes brillantes de intelecto o de gran inventiva (o investigación) científica, todos ellos con deseo de trabajo honrado y positivo en pro del prójimo, la humanidad.
No contentos así en borrar del mapa a la poca gente decente que aún pervive, o al menos obstaculizar sus humanas intenciones, se despedazan entre ellos en alianzas de oligopolios secretos y temporarios, traicionando a viejos colegas de intereses compartidos debido a ofertas más útiles de mejores opciones de hurto, que les permitan suficiente fortuna para lograr un esmerado oligopolio. En ley de efecto causal hacen nuevos y sorpresivos actos de traición a los nuevos colegas cuando se distraen, luego de haberles concretado el beneficio que los catapultaría a ser magnates mediante negocios sucios. Estas traiciones continuas hacia unos, luego hacia otros terminan en emboscadas sorpresivas o en guerras entre clanes.
Y de no poder borrar a todos los defensores de la verdad y justicia social, persiguen a toda costa a quienes los desmoralizan a viva luz de conciencia, porque de por obvio les arde dentro y hondo que alguien humilde sensato los desarme en modo limpio, además de recordarles sus verdades de prácticas destructivas, recordatorio de que deben de trabajar duro, mejorar y aprender cosas buenas que alimenten el espíritu en la conciencia, en lugar de envidiar, odiar, amenazar, ser holgazán – pillo - egoísta, y sobre todo débil conformista con sus defectos.
Pobres los pobres de economía que se fingen estar fuera de contexto en esta situación, cuando ninguna clase económica se salva de ser cómplice. Pobres los pobres prejuiciosos de los ricos.
Pobre de los ricos prejuiciosos de los pobres, cuando en ambas clases existen lacras de doble moral confabuladas bajo la mesa, y gente muy valiosa que es sencilla en humildad y actitud.
Aquí es más que común.
Hasta cuando esos ambiciosos vacíos de mente, sin siquiera visión creativa u original, menos visión de una vida sana o de formar una verdadera familia, tratan de no dejar que la gente decente que no interfiere en la vida ajena sean ellos mismos ni hagan algo bueno por los demás?.. siendo que los mismos avaros no sienten deseos propios de hacer algo bueno por ellos mismos en favor de los demás ni de de auto superarse? –
Cambiar lo escrito si que es tarea de todos, antes que la patria este al alcance del consumo embriagador de demagogos, según diferentes posturas políticas contrariantes pero del mismo fondo existencial.
Falta añadir el temor, gracias al cual otros bien intencionados se autolimitan en no crecer en sus talentos potenciales sin explotar, ni hacer frente, por tanto, a la crisis secuencial de nuestra sociedad antagonista. Menos aprovecharla para lograr cambios útiles para mejor.
Tal cobardía personal de esos algunos avergüenza a quienes si empuñamos nuestros deseos causales sin importar cual sea el resultado, persistiendo ante todo en la realización de los ideales que funcionen, así existan equivocaciones durante el proceso.
¿cundo dejarán de ser repetitivos con el disco rallado del mismo círculo vicioso nacido de antes del siglo XVI, desarrollado durante el coloniaje español, desbordado en el republicanismo criollo neo - catolicista mutado a ligero en liberalismo mal planteado, y perpetuado corruptamente en las posibilidades técnicas del siglo XXI?
Ánimo y valor para la verdadera minoría, la de los justos y valerosos de la actualidad, sobre todo en un país inventado - como Ecuador o Bolivia - tierra de nadie y de todos a la vez (--irónico --)..
Claros reflejos materiales - para quienes no perciben la pobreza anímica en los típicos fulanos:
detrimentación urbana (deterioro de paredes, aceras, parques, etc.), desechos al pie de las carreteras, árboles talados en modo indiscriminado, ríos contaminados, juerguistas que arman violentas huelgas antisociales cuando el estado deja de ofrecerles gratuidad en ciertos servicios o beneficios en efectivo, aduladores inventando letrillas u consignas contra los poderosos de clase y obstruyendo las vías públicas y actividades normales en las que trabajan los modestos de economía a mucha honra.